A mal tiempo, buena cara

Me habían dicho que correr despeja la mente de distracciones y preocupaciones de la vida cotidiana, aparte de fortalecer el cuerpo, claro está. Y porque yo era un hombre que se dedicaba a trabajar incansablemente, un día decidí comenzar a correr. Así, pues, me levantaba todas las mañanas mucho antes del amanecer. Después, al terminar … Continúa leyendo A mal tiempo, buena cara

Sueños que matan (pt. 3)

La vi por primera vez en la cafetería de la universidad, cuando yo entonces cursaba el primer año de mi carrera, en Letras. Después de haber pedido mi almuerzo, busqué una mesa disponible, pero todas estaban ocupadas, había gente por doquier. Ella se dio cuenta de que estaba buscando dónde sentarme y me ofreció sentarme con ella. Me sorprendió su gesto tan amigable, pero acepté con gusto.