Darle tiempo al tiempo

Hay casos de personas que han ido plantando árbol tras árbol hasta erigir un bosque completo. Un pueblo en India cuyos habitantes plantan 111 árboles cada vez que nace una niña, Jadav Payeng (India), Antonio Vicente, Sebastião Salgado y su esposa Lélia (Brasil) son solo algunos ejemplos relativamente recientes.

Todos han comenzado con un problema de importancia vital: se estaban quedando sin agua, los elementos erosionaban la tierra, las temperaturas iban aumentando, ya no se veían los animales donde antes sí… Y por ello decidieron dar un paso muy importante, que es comenzar a plantar árboles. Y la paciencia y la constancia son aspectos fundamentales para que al final, décadas después, haya un bosque donde antes había un terreno yermo. Paciencia y constancia.

Por supuesto, no es posible equiparar los problemas personales con los problemas mundiales, como la falta de agua o la deforestación. Pero también la paciencia y la constancia entran en juego a la hora de hacer cumplir sueños y metas.

Mi esposa tiene una manera muy especial de hacerme entrar en razón. Cuando las cosas no van bien o no van como quisiera que fueran, siempre trata de recordarme que las cosas tardan, que se toman su tiempo, que las piezas están —por ahora— donde deben estar y que pronto va a ser diferente. Siempre he pensado que soy una persona muy paciente, pero cuando se trata de sueños, de proyectos, de grandes ideas, quisiera que cinco o diez años se convirtieran en un minuto.

Y yo sé que no soy el único. Tengo grandes sueños e ideas que quisiera llevar a cabo, quisiera que gracias a ellos mi esposa y yo tuviéramos una vida libre de penurias y carencias. Pero hay algo muy importante que debe tenerse en cuenta, y es que solamente desear que las cosas funcionen no es suficiente. Hay que moverse, llevar a cabo acciones, trabajar y luchar por lo que uno quiere, siempre y cuando, por supuesto, los objetivos que uno se ha planteado también lleven a un crecimiento personal y profesional.

La utopía está en el horizonte. Yo sé muy bien que nunca la alcanzaré. Si yo camino diez pasos a ella, se alejará diez pasos y cuanto más la busque, menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco. ¿Para qué sirve la utopía? Pues la utopía sirve para eso: para caminar.

Fernando Birri, en palabras de Eduardo Galeano

Lo fundamental es que no debemos parar de crear, pensar, hacer. ¿Querés comenzar una novela? Escribí unas cuantas páginas cada día. ¿Querés tener tu propio negocio? Ahorrá centavo a centavo hasta que tengás lo suficiente para invertir en él. Hacé y tené paciencia, esperá. El terreno yermo, vacío y seco que tenés enfrente puede llegar a ser un enorme bosque. Solamente plantá tu semillita y dale tiempo al tiempo.

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